Palabras que no conocemos y cuyo significado usamos habitualmente

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A todos nos ha pasado alguna vez que, lejos de conocer o saber cómo se llama algo, tendemos a referirnos a él mediante descripciones. Sin embargo, os sorprenderá saber que hay un nombre para ellos. Seguro que os sorprende saber la cantidad de palabras que no conocemos pero que, sin embargo, usamos a diario refiriéndonos a ellas en otros términos.

 

El olor a tierra mojada, por ejemplo, es uno de esos casos de palabras que no conocemos.

Y es que, lejos de conocer su nombre propio, casi nadie sabe que, efectivamente, hay un término para aludir ese característico aroma. Su nombre es petricor.

 

Pero no es el único. ¿Sabéis que la parte opuesta al filo del cuchillo (es decir, la parte que no corta) se llama recazo?. Muy pocos conocen este término, pese a ser un utensilio que cogemos y manejamos varias veces al día.

 

Al estudiar matemáticas básicas nos enseñaban a sumar, restar, multiplicar y dividir. Sin embargo, el símbolo de la división, frente a la cruz de la suma, el guión de la resta o el aspa de la multiplicación, normalmente se nombra como “símbolo de la división”. Bueno, pues el nombre que lo define es óbelo. En la misma línea, se ha puesto muy de moda en joyería y accesorios la lemniscata. Es decir, el símbolo semejante a un 8 girado que normalmente denominamos “símbolo del infinito”.

 

Se supone que la cerveza bien tirada debe llevar dos dedos de giste. Y es que éste es el término correcto para lo que normalmente denominamos “espuma de la cerveza”. Es otra de la palabras que no conocemos pero que todos miramos con lupa.

 

En el cuerpo humano hay multitud de casos.

Por ejemplo, si nos referimos a la parte de atrás de las rodillas hablamos de las corvas. Sin embargo, en el caso de la parte opuesta al codo, el término correcto es sangradura.

 

Por último, seguro que os encantar retirar el alambre de las botellas de champán antes de abrirlas. Más aún, es probable que ese alambre circule por la mesa y se utilice para juguetear con él durante una entretenida sobremesa. Bien, pues ¿qué menos que referirnos a él por su nombre?. A partir de ahora es mejor que os refiráis a él como el ágrafe.

 

¿Conocéis más términos así?

 

Saludos, Mateo

 

Imagen: Pinterest

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