Receta de croquetas caseras para principiantes

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Uno de los manjares más deliciosos y que más suelen recordarnos a nuestra infancia son las croquetas. ¿Quién no ha recordado con cariño las croquetas de su madre o de su abuela? Y es que no hay alimento más socorrido: deliciosas, sirven para aprovechar los restos de otras comidas, y prácticamente se pueden hacer con cualquier ingrediente.

Pero, ¿sabéis como hacerlas? Es probable que, si sois recién iniciados en la cocina, os asusten un poco y creáis que son complejas. ¡Nada más lejos de la realidad! Las croquetas no tienen ningún misterio, y su calidad va mejorando con la experiencia. ¡Croquetas hechas, croquetas vividas y aprendidas! ¿Os animáis?

Receta básica de croquetas:

  1. Echaremos una cucharada sopera de aceite de oliva en una sartén y calentaremos. A continuación, añadiremos 2 cucharadas soperas de harina en ella e iremos removiendo, hasta que se forme una masa. Seguiremos removiendo mientras mantenemos la masa en la sartén unos 3 ó 4 minutos, para cocinar la harina.
  2. Entonces bajaremos el fuego, y lo dejaremos al mínimo. Añadiremos un cuarto de litro de leche y seguiremos moviendo.
  3. Retiramos del fuego y reservamos.

Ya tenemos la base de la bechamel. A partir de aquí, añadiremos los ingredientes deseados. Estos podremos haberlos procesado y enriquecido previamente (por ejemplo, con un sofrito de cebolla y los restos del cocido del pasado fin de semana). O añadirlos sin más (por ejemplo, taquitos de jamón serrano o jamón cocido).

 

Tras mezclar todo bien y taparlo con film transparente (muy importante para evitar que se reseque la masa) dejaremos enfriar a temperatura ambiente. Y, a continuación, introduciremos en la nevera para que coja más frío, que nos facilitará mucho la manipulación de la masa a la hora de hacer las croquetas.

 

En la nevera lo dejaremos durante un día. Luego, ayudándonos de dos cucharas soperas, daremos forma a la masa, la sumergiremos en huevo batido y, por último, en pan rallado. Os recomiendo que el pan rallado sea casero, porque el sabor se nota y merece mucho la pena. Atreveos a probar pan rallado de variedades diferentes: de centeno, de semillas… y les aportaréis un sabor muy original.

 

Id colocando las croquetas en una bandeja, teniendo especial cuidado en que estén bien separadas unas de otras. Entonces, metedlas nuevamente en la nevera durante una hora.

 

Tras este tiempo podéis escoger entre freírlas y disfrutarlas, o reservarlas para otra ocasión. En ese caso podéis congelarlas en bolsas herméticas.

¿Cuál es vuestro sabor de croquetas preferido?

 

Saludos, Mateo

Imagen: Pinterest

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