Trucos para colocar la sombrilla en la playa de forma correcta

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Si ya habéis puesto un pie en la playa en esta temporada seguro que os habéis reencontrado con los clásicos del verano. Y no, no me refiero a la barbacoa de Georgie Dann ni a ninguna de las canciones típicas de estos meses. Hablo de chiringuitos atestados, playas con más gente que el metro en hora punta y sombrillas que salen volando, una y otra vez, al mínimo cambio de viento.

 

Sí. El verano conlleva cosas muy buenas, pero también esas pequeñas molestias que no nos hacen tanta gracia.

 

No podemos hacer nada para evitar tener que esperar nuestro turno en el chiringuito, ni para encontrar un metro cuadrado libre en primera línea marítima. Pero, al menos, sí podemos evitarnos algún que otro sobresalto o carrerita de obstáculos por la playa, persiguiendo nuestra sombrilla mientras sorteamos bañistas, niños, castillos de arena y pelotas hinchables.

 

Cómo colocar la sombrilla en la playa de forma correcta

 

  1. El agujero para el palo debe ser estrecho y lo suficientemente profundo. Lo típico y posiblemente más adecuado es hacerlo con el propio palo de la sombrilla. De este modo removeremos únicamente la arena que necesitamos para clavarla. Tened en cuenta que los palos de madera se agarran mejor a la arena por el rozamiento. Sin embargo, los de plástico requerirán más profundidad.
  2. La arena sobre la que realizaremos el agujero debe estar húmeda. Así estará más compacta. Podéis humedecerla vosotros en caso de que esté muy seca.
  3. Tras clavar el palo y estrechar el agujero, pisando sobre la arena de alrededor, podemos rematar la faena haciendo un montículo alrededor del palo. Con este sencillo gesto fijaremos mucho más la sombrilla.
  4. Llega el momento de colocar la parte superior de la sombrilla. Prestad atención a la dirección del viento y orientadla de forma que la parte convexa ejerza resistencia.
  5. En zonas costeras de mucho aire, os vendrá bien este truco sencillo para evitar que la sombrilla salga volando. Llenad una bolsa de arena o de piedras. A continuación, colocadla en el suelo y atadla, con una cuerda, a una de las varillas. Así, en caso de golpes fuertes de viento, tendremos una especie de ancla artesanal que evitará que la sombrilla se escape de nuestro lado.

 

¡Feliz verano!

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